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Microfoneando la locura: El sonido de MAD MAX - FURIA EN EL CAMINO

por Chris Holder
Traducido por: Pablo Gutiérrez.

¿Cómo microfoneás las veinte toneladas de “Máquina de Guerra”?

Buena pregunta.

¿Cómo le enviamos una pista de referencia al guitarrista-lanza-llamas que recorre el desierto namibio a toda velocidad a bordo del “Vagón Doof” (Doof Wagon)?

Mhmm, sí, esa sería una buena pregunta también.

También vamos a necesitar diálogo discernible de ocho actores que se encuentran a tres kilómetros de distancia de sus respectivos grabadores, todos apretados en la cabina de un oxidado y ruidoso camión cisterna.

Ah, ok. Claro. ¿Te lo puedo confirmar más tarde?

El Jefe de Sonido Directo Ben Osmo comenzó a tener estas desopilantes conversaciones con George Miller, el director de Mad Max, hace más de diez años. La realización de la película entró en standby cuando el dólar australiano cayó en picada. Pero si nos adelantamos al 2013, vemos que la tecnología comenzó a adaptarse a la visión que el director tenía de la película. Aún así, cuando Ben y su equipo se establecieron en la costa suroeste de África, preparándose para seis meses de agotadoras jornadas de filmación, había tantas certezas como incógnitas.

Ben Osmo, relajado en el Osmotrón, su vehículo de persecución

ESBOZANDO EL PLAN “A”

El plan A lo tenía a Ben sentado en la comodidad de un camión de producción pulcro y desinfectado, haciendo ajustes mínimos a buenos niveles de señal que llegaban de inalámbricos DPA en sistemas Lectrosonics, en un cómodo ida y vuelta con el equipo de producción, siempre a distancias más o menos razonables.

Ben Osmo: “En los briefs iniciales, los vehículos se iban a alejar entre 500 metros y un kilómetro. En otras palabras, iban a viajar uno, dos, tres kms como máximo, y después detenerse. Hicimos pruebas preliminares y los receptores inalámbricos nos dieron un rango sólido cercano a los cuatro kms...pero no se detuvieron! Tenían una planicie desértica de frente así que continuaron la marcha y continuaron filmando, por momentos estaban hasta a siete kilómetros de distancia!”

Boom! La suerte estaba echada! La idea de un cómodo e inmóvil camión de producción se desvanecía. Ben tenía que estar más cerca de la acción, y lo que realmente necesitaba era un auténtico vehículo de persecución totalmente equipado – si es que tal cosa existía.

Consiguió una camioneta Mitsubishi Delica, duradera y confiable. “Los chicos la bautizaron Osmotrón.”

Adentro, Ben instaló sus grabadores Sound Devices 788, su preciada consola suiza Sonosax, sus receptores Lectrosonics, y varios equipos más.

Ben Osmo: “Afortunadamente los 788 graban directamente sobre tarjetas compact flash y discos de estado sólido, porque un disco rígido no iba a soportar el zarandeo del camino. También tengo varias interfaces digitales CL-8 con los potenciómetros grandes. Pero ahí estaba el problema: cuando arrancamos en la Delica por primera vez, no podía tocar nada. Si trataba de tocar los potenciómetros de la CL8, tranquilamente le subía el gain a 11. No había chance de hacer ajustes finos. Se volvió más un tema de ajustar niveles anticipadamente, previendo las secuencias de acción que estaban por ocurrir, y agarrarse con fuerza!”

En mi cabeza me imagino a Ben con sus auriculares, rebotando de lado a lado en la camioneta mientras cruza el desierto a altas velocidades, esperando que nada falle. El glamour hollywoodense, desaparecido! Y lo que es peor aún, también le estaba enviando las pistas de referencia al ya mencionado “Vagón Doof”, para que iOTA (actor/músico/melómano/piromaníaco guitarrista) y sus compinches bateristas, pudieran escuchar la referencia cuando su vehículo estaba en marcha.

Ben Osmo: “Cuando lo probamos por primera vez, tenía la música de referencia de iOTA en mi computador portátil, corriendo ProTools via una MBox. No hubo caso, el disco rígido vibraba demasiado – aún teniéndola apoyada en mis piernas. Pensé que si utilizaba la salida de auriculares podría llegar a mejorar la cuestión, pero no fue así. Guardé la música en iTunes, y tampoco funcionó. Al final, el playback venía directamente desde mi iPod, el cual revoloteaba en al aire mientras trataba de mantener todo más o menos quieto en la camioneta.”

Receptores Lectrosonics Venue
en su estuche rígido, recibiendo señal de los “Sputniks”

MICROFONEANDO LA CABINA DEL T8-15

Para que Ben Osmo no quede como un personaje caricaturesco en un sketch de Benny Hill, voy a dejar que explique cómo él y su equipo resolvieron el problema técnico más complejo del rodaje: cómo microfonear y grabar a ocho actores en la cabina de un enorme camión que se moviliza a altísima velocidad, a grandes distancias, que tiene un sonido de ambiente imposible de manejar, y que es, palabras más, palabras menos, una jaula oxidada de acero a través de la cual tienen que viajar radiofrecuencias inalteradas. La solución merece un aplauso:

Ben Osmo: “Hay ocho actores principales dentro de la cabina del T8-15, todos con transmisores Lectrosonics SMV o SMQV e inalámbricos DPA 4063. Teníamos una antena escondida dentro de la cabina con un cable coaxial que iba directamente al interior del tanque del camión cisterna. En un estuche rígido escondido dentro de ese tanque había dos receptores Venue de Lectrosonics con 12 salidas que, a su vez, iban a 12 transmisores UM400. La salida RF se multiplexaba a un amplificador/combinador de RF diseñado especialmente por el ingeniero Glen English, en la ciudad de Canberra. El cable coaxial luego viajaba a lo alto del tanque cisterna hacia un transmisor aéreo que escondimos en la parte exterior del tanque, dándonos un radio libre de 360°. Todo esto se encontraba en un estuche rígido junto con un UPS de marca Meon. En la parte de atrás del estuche instalamos un sistema de refrigeración, pues las temperaturas superaban los 50°C y había mucho polvo. Al estuche lo bautizamos “Sputnik”. Dentro del camión teníamos un generador de 10kW que alimentaba las luces, los equipos de sonido, y lo que se necesitara de efectos especiales; con eso lográbamos alimentar el Sputnik. Aquí debo hacer una mención de honor a Greg Roberts de Lateral Linking, que nos ayudó tremendamente con eso.”

Uno de los T8-15: Mark Wasiutak fue uno de los operadores de sonido directo de la primera Mad Max, hace casi 40 años.

SIGUIENDO EL CAMINO

Microfonear y grabar el diálogo era vital. George Miller tenía que escuchar las actuaciones y los editores necesitaban pre-mezclas de los diálogos para sincronizar con el material filmado durante el día. Aún así, todos entendían que la mayoría de las grabaciones serían inutilizable en la mezcla final. El sonido de los motores era ensordecedor.

Los vehículos eran otra historia. Como lo son los co-protagonistas en las películas de reparto numeroso, todos los hot rods y vehículos apocalípticos tenían su propio sonido y personalidad...y había que aprovechar para grabarlos en tiempo real.

Ben Osmo: “Sam Sardi, uno de nuestros encargados de sonido directo, tuvo la genial idea de utilizar imanes para colocar los inalámbricos. Durante años he usado el adhesivo Blu-Tack – es genial como soporte. Pero Sam le sacó los imanes a algunos discos rígidos viejos, y les puso Blu-Tack en un costado, logrando sostener el DPA 4063 junto con un pequeño gancho, permitiendo así un posicionamiento rápido y eficaz sobre cualquier vehículo. Funcionaron muy bien.”

“Pusimos micrófonos sobre los motores y cerca al caño de escape. En los camiones más grandes y ruidosos podías poner un mic entre el caño de escape y la caja de cambios para obtener el sonido de los cambios de velocidad en tiempo real. Usamos los DPA 4062, que tienen una sensibilidad muy baja – manejaba señales de hasta 130dB.”

“Mi asistente, Oliver Machin, que dicho sea de paso es un reconocido sonidista de documentales, dedicó algo más de un mes a grabar los sonidos de los vehículos, de forma independiente a los días de rodaje.“

“Ollie hizo un gran trabajo. Viajó junto a los dobles de riesgo, con un micrófono estéreo en la cabina, uno en el motor, otro en el caño de escape, sobre la caja de cambios...Con cada toma en 24-bit/96k, ocupaba toda la memoria de su grabador de ocho canales. Grababa una toma para el encendido, una para el arranque, otra para el motor en marcha, etc.”

Ben y Ollie lograron recopilar cerca del 90% de los sonidos de vehículo que se escuchan en la mezcla final. Ben hizo hincapié sobre el hecho que no fueron tratados de forma muy “literal”. El Diseñador de Sonido, David White, junto con los ingenieros de mezcla de la película (Wayne Pashley y compañía), utilizaron muchos de los sonidos para generar capas con pitch alterado para arriba y para abajo, experimentando y buscando lo que consideraban necesario.

MICROFONEANDO EXPLOSIONES

Mad Max: Furia en el Camino está llena de explosiones. Los vehículos vuelan catapultados y explotan. Se dinamitan cañones. Cuando se ve una nube explosiva que se levanta cientos de metros en el aire, no se cuestiona su autenticidad. Suena y se ve como algo real.

Ben Osmo: “Cuando se microfonean un choque o una explosión nunca se sabe con certeza si se tiene suficiente headroom. Normalmente son situaciones irrepetibles, de una sola toma. Casi siempre uso micrófonos dinámicos para bombo, como el AKG D112 – las explosiones grandes ejercen demasiada presión sonora sobre los condensadores. Aún así, estos micrófonos resultan útiles si se los usa lo suficientemente lejos. Las longitudes de onda que generan las explosiones son tan largas, que entre más lejos estés del lugar, mejor.”

“Tengo una consola hermosa marca Sonosax, fabricada en Suiza. Tiene unos preamplificadores hermosos y unos limitadores con ajuste muy fino. Generalmente trato de pasar los audios más importantes a través de esos pres, si puedo!”

“Cuando filmamos las escenas de la Ciudadela, en Sídney, también hicimos unas re-tomas del choque final del T8-15. Se me ocurrió utilizar mi viejísimo grabador Nagra 4.2 para ver cómo sonarían el choque y la explosión con un poco de compresión de cinta a 15pps.“

Oliver Machin, el asistente de Ben Osmo, tard grabó wild tracks de todos los vehículos. Incluído el Ford Falcon XB GT de Max.

UN DÍA EN RODAJE

En el solitario desierto namibio, se veía poco o nada de Mad Max, tanto en rodaje como fuera de él. Es difícil imaginarse un lugar más desolador para filmar una película, y cuando estás viajando hacia y desde el desierto todos los días durante seis meses, es difícil no poner nuestra sanidad mental en jaque.

Ben Osmo: “Todos vivíamos en un pueblito como a 100 kms de distancia de donde filmábamos. Una diminuta camioneta llevaba a todo el equipo de sonido, y llegábamos a eso de las 6.15 am, para comenzar a filmar a las 7. Oliver Machin era el encargado de setear el sincro global de todos los equipos, algo que tomaba bastante tiempo.”

“Después del desayuno, viajábamos desde el campamento principal hasta el campamento donde estaban los equipos técnicos, que podía llegar a estar a 3 kms de distancia, pero sólo tenía algunos de los vehículos que se iban a utilizar ese día en filmación.”

“Si sabía que iOTA y los bateristas iban a estar ahí, les seteábamos sus in-ear y un par de micrófonos para las pistas de referencia. También le ponía un micrófono extra a iOTA para que pudiera hablar directamente con el director si lo necesitaba – aunque no tenía diálogo, ocasionalmente necesitaba hablar con George. Ya con todo armado, hacíamos una pequeña prueba de sonido antes de que estuvieran listos para filmar.”

“Todos los días nos entregaban una planilla detallada del rodaje del siguiente día, lo cual nos permitía saber, con antelación, qué vehículos se iban a utilizar al día siguiente. Con base en eso, aprovechábamos y microfoneábamos los vehículos que se utilizarían.”

“Casi todos los días teníamos que armar los “Sputniks” (los estuches rígidos con los transmisores/receptores de los mics inalámbricos) para instalarlos en uno de los T8-15 (había cuatro distintos, cada uno en una etapa distinta de deterioro.)”

“Uno de nuestros asistentes ayudaba a los vestuaristas a ponerles los inalámbricos a todos los miembros del elenco. Los poníamos en la chaqueta de cuero de Max, y en la ropa de Furiosa, el personaje de Charlize, aunque ella esperaba a llegar el set para conectarse su transmisor.”

DESEMPOLVÁNDOSE

Las condiciones climáticas eran muy extremas, pero Ben quedó muy satisfecho con el rendimiento de los equipos, sobretodo considerando que la mayoría de lo que se hizo violaba todas las condiciones de cobertura de cualquier garantía. “Perdimos algunos DPA que quedaron muy cerca de algún caño de escape, y un par más necesitaron reparación después de algunas de las escenas con peleas. Salvo esos casos, todo lo demás funcionó sin fallas.”

Los Sennheiser 416 y 816 que se usaron de shotgun sobrevivieron al rodaje, (todos protegidos con zeppelins de marca Rycote).

Los “Sputnik” aguantaron todo tipo de abusos, cocinándose a temperaturas superiores a los 50° y funcionando a tiempo completo, apagándose sólo cuando ocurrían cortes eléctricos esporádicos. “En un momento, el generador se apagó, y aunque la UPS mantuvo todo funcionando, el calor aumentó. Casi se pierde todo el sistema de combinación de frecuencias especialmente diseñado por Glen English.”

El polvo del Osmotrón se mantuvo bajo control, y gracias al aire acondicionado de la Delica, los equipos funcionaron sin falla. “Los 788 necesitaban constantemente la ventilación del aire acondicionado. En algunos momentos los limpiaba con paños húmedos para mantener su temperatura bajo control.”

ESFUERZO MENTAL

Todo bien con los equipos, pero, ¿Qué pasaba con el agotamiento mental y físico de los humanos?

Ben Osmo: “Fue una experiencia difícil para todos. Hacia el final, añoraba mucho estar de vuelta en casa. Soy cantante/compositor, y también toco la guitarra y la flauta, así que una noche nos juntamos con otros miembros del equipo y tocamos en una pequeña pizzería. Era domingo a la noche, y gran parte del equipo y el elenco se acercó, nos permitió descomprimir un poco y le dio al rodaje una gran sensación de familiaridad.”

“Me resultó difícil estar todo el día en mi camioneta, pero creo que fue diez veces más complicado para los operadores de cámara y los sonidistas que trabajaban en medio del polvo a altísimas, y a veces, bajísimas temperaturas. Al final, el proceso terminó siendo muy gratificante”

¿Y los resultados?

Ben Osmo: “Estuve en el estreno que se hizo en el festival de Sídney en mayo. Esa fue la primera vez que vi la versión terminada de la película. Creo que muchas de las decisiones que se tomaron en la mezcla fueron muy audaces, y el sonido final es realmente extraordinario. Había momentos en los que los personajes de Max y Furiosa hablaban en la cabina del camión, casi susurrando. Alguien muy minucioso quizás insista en que es muy poco realista, pues jamás se podría escuchar a alguien hablando sobre el nivel de ruido del motor. A mi manera de ver, ayuda a sentir el nivel de aislación y cierta claustrofobia de los personajes. Estabas ahí en el camión con ellos, y sonaba realmente muy bien.”

OSMOTRÓN

Cuando los walkie talkies del equipo murieron por enésima vez, a Ben se le pidió que utilizara sus habilidades en seteos inalámbricos para permitir que los miembros del equipo se comunicaran. “A George le di seis canales para que pudiera comunicarse con el Asistente de Dirección y con todo el elenco. Escondimos parlantes en el T8-15. Era muy importante que George pudiera hablar con John Seale, el Director de Fotografía, y los foquistas también querían enterarse de lo que estaba sucediendo. Así que, en todo momento, yo tenía que distribuir decenas de mezclas distintas a varios miembros del equipo en varios lugares del set. En un rodaje tan inusual, este tipo de formato de comunicación permitió que se tomaran decisiones mucho más rápidas.”

EL INVENTARIO DEL OSMOTRÓN

4 x Sound Devices 788T + 4 x CL8

1 x Sound Devices 744T

6 x Lectrosonics Venues en estuche rígido

2 x Lectrosonics Venue Fields (receptores)

1 x Mackie 1604 mixer

1 x Meon and Meon Life UPS

4 x Lectrosonics IFB (transmisores)

3 x monitores de video

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