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La Regla de los Seis

por Walter Murch

La primera cosa que se discute en las clases de edición en las escuelas de cine es lo que voy a llamar "continuidad tridimensional": En la toma A un hombre abre la puerta, camina hacia la mitad de la habitación, y luego la película corta al siguiente plano, B, retomándolo en el mismo ligar de la habitación donde había quedado y continuando con él el resto del trayecto hasta que se sienta en su escritorio.

Durante muchos años, particularmente en las etapas iniciales del sonido para cine, esa era la regla. Uno luchaba para preservar la continuidad del espacio tridimensional, y estaba visto como una falla de rigor o de habilidad violarla. Hacer que la gente "salte" en el espacio no se acostumbraba, excepto, quizás, en circunstancias extremas -peleas o terremotos- donde había mucha acción violenta.

Yo coloco esta continuidad tridimensional en el fondo de una lista de seis criterios sobre qué es un buen corte. En la cima de lista esta la Emoción, la cosa a la cual uno llega a tratar a lo último, si es que llega, en la escuela de cine. Mayormente porque es la más difícil de definir y de manejar. ¿Cómo queremos que el espectador se sienta? Si se siente como nosotros queremos que lo haga durante toda la película, habremos hecho tanto como nos es posible hacer. Lo que finalmente la gente recuerda no es la edición, no es el trabajo de la cámara, ni las actuaciones, ni siquiera la historia-es cómo se sintieron.

Un corte ideal (para mí) es aquel que satisface todos los siguientes seis criterios: 1) es fiel a la emoción del momento; 2) mueve la historia hacia adelante; 3) ocurre en un momento que es rítmicamente interesante y "correcto"; 4) tiene en cuenta lo que podríamos llamar "rastreo visual"-la cuestión con la locación y el movimiento del foco de atención de la audiencia dentro del cuadro; 5) respeta la "planaridad" -la transposición de las tres dimensiones a dos, dada en la fotografía; 6) y respeta la continuidad tridimensional del espacio real (dónde se encuentran las personas en la habitación en relación con lo demás).


1) Emoción 51%

2) Historia 23%

3) Ritmo 10%

4) Rastreo visual 7%

5) Plano bidimensional de la pantalla 5%

6) Espacio tridimensional de la acción 4%


La emoción, en la cima de lista, es lo que uno debería tratar de preservar cueste lo que cueste. Si nos encontramos con que tenemos que sacrificar alguna de estas seis cosas para lograr un corte, sacrifiquemos hacia arriba, ítem por ítem, desde el fondo de la lista.

Por ejemplo, si estamos considerando un rango de posibles ediciones para un momento particular de la película, y encontramos que hay un corte que nos da la emoción adecuada, mueve la historia hacia adelante, es rítmicamente correcto, y respeta el rastreo-visual y la "planaridad", pero falla en preservar la continuidad del espacio tridimensional, entonces, bajo cualquier punto de vista, ese es el corte que hay que hacer. Si ninguno de los otros cortes tiene la emoción correcta, entonces sacrificar la continuidad espacial vale la pena.

Los valores que pongo en cada ítem son un poco en chiste, pero no del todo: Fíjense que los dos primeros de la lista (emoción e historia) tienen un valor mucho mayor que el resto de los cuatro de abajo (ritmo, rastreo visual, planaridad, continuidad espacial), y si nos ponemos serios, bajo casi todas las circunstancias, el primero de la lista - emoción- vale más que los cinco ítems que están por debajo.

Hay un lado práctico para todo esto, y es que si la emoción es correcta y la historia avanza en una manera única e interesante, con el ritmo correcto, el espectador va a tender a no ser consciente (o no estar preocupado) de los problemas editoriales con los ítems de menor valor como el rastreo visual, la continuidad espacial, etc. El principio general parece ser que satisfacer los criterios de los ítems de mayor valor en la lista tiende a oscurecer los problemas con los ítems de menor valor, pero no al revés: Por ejemplo, lograr que el Número 4 (rastreo visual) trabaje de forma correcta va a minimizar los problemas con el Número 5 (Plano bidimensional), mientras que si el Número 5 (Plano bidimensional) es correcto pero el Número 4 (rastreo visual) no está tenido en cuenta, el corte no va a ser exitoso.

Ahora bien, en la práctica, veremos que los tres primeros ítems de la lista -emoción, historia, ritmo- están extremadamente conectados. Las fuerzas que los atan son como las uniones entre los protones y los neutrones en el núcleo de un átomo. Son, por mucho, las uniones más fuertes, y la fuerza que conecta a los tres items inferiores disminuye a medida que descendemos en la lista.

La mayor parte del tiempo podremos satisfacer los seis criterios: el espacio tridimensional, el plano bidimensional de la pantalla junto con el rastreo visual, el ritmo, la historia y la emoción simplemente se acomodarán en su lugar. Y, por supuesto, uno siempre debe apuntar a que esto suceda, si es posible-nunca aceptemos menos cuando hay más disponible.

Lo que sugiero es una lista de prioridades. Si hay que dejar algo de lado, jamás resignemos la emoción antes que la historia, no resignemos la historia antes que el ritmo, no resignemos el ritmo antes que el rastreo visual, no resignemos el rastreo visual antes que la planaridad, y no resignemos la planaridad antes que la continuidad espacial.

De "In the blink of an eye: A perspective on film editing", por Walter Murch